¿Cual es la diferencia entre la corriente oceanica y corriente costera?

la corriente peruana se divide en dos, que son, la corriente costera y la corriente peruana; y yo quiero saber la difrencias de estas
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2 pensamientos sobre “¿Cual es la diferencia entre la corriente oceanica y corriente costera?”

  1. Corriente Costera:

    En zonas donde predominan los vientos y las olas en un solo sentido, la capacidad del mar para transportar materiales a lo largo de la costa, en un sentido determinado, produce un proceso llamado corriente costera.

    Corriente Oceánica:

    Una corriente oceánica o marina es un movimiento de traslación, continuado y permanente de una masa de agua determinada de los océanos y, en menor grado, de los mares más extensos.
    Generalmente se originan por la diferencia de densidad del agua, que es mayor cuanto más fría y/o salada sea, tendiendo a hundirse para dar lugar a una circulación termohalina condicionada por la diferencia de temperatura y/o salinidad en vertical.

  2. Corrientes marinas:
    Entre los movimientos del agua marina se encuentran, en primer lugar, las mareas causadas principalmente por la fuerza de atracción de la Luna. En consecuencia, diariamente recorren la Tierra dos montañas de olas (marea alta) y dos valles de olas (marea baja). Es cierto que eso sólo ocasiona una elevación y un descenso del nivel del agua de hasta 12 metros en ciclos de seis horas, pero a consecuencia de ello se forman importantes corrientes de mareas en costas, mares laterales y desembocaduras. El viento y la tormenta crean, a causa de una presión natural, tangencial, las olas marinas, que por oscilación pueden recorrer grandes distancias.

    La fuerza del viento 5, por ejemplo, origina olas de 60 metros de longitud (de cresta a cresta), cinco metros de altura y seis segundos de período (por período se entiende el tiempo de oscilación de una onda), es decir, de una velocidad de diez metros por segundo. Las mayores olas, durante los tifones, alcanzan los 15 metros de altura. La marejada siempre actúa en los océanos. Es más suave en su redondez que una ola de viento, pero alcanza con frecuencia más de 300 metros de longitud de onda por 8 metros de altura y 15 segundos de período, es decir, una velocidad de 20 metros por segundo. Las olas en contra, que antes hacían peligrar la navegación, se originan fácilmente por el encuentro de olas o marejadas de direcciones contrarias. También son muy temidas las olas de fondo (olas empinadas, elevadas, y de breve período en mar baja originadas por el rozamiento de fondo) y los rompientes en la orilla o en los bancos adelantados. Las olas sísmicas, ocasionadas por terremotos, pueden alcanzar un efecto desastroso y atravesar largas distancias, muchas veces incluso a regiones oceánicas vecinas.

    Las corrientes marinas son de gran importancia, especialmente para el clima, sobre todo la Corriente del Golfo y su contracorriente, la Corriente del Labrador, cubierta de témpanos. Todas ellas deben su origen principalmente a los grandes sistemas de viento de la Tierra, aunque también están dirigidas por las diferencias de densidad y contenido de sal, así como de temperatura y las influencias de la evaporación; y por la rotación de la Tierra, que les proporciona en el hemisferio norte una tendencia a la derecha, en el hemisferio sur una tendencia hacia la izquierda. También es la rotación de la Tierra la que origina, en una profundidad de 50 hasta 200 metros por debajo de las corrientes, una inversión total de la dirección de éstas. Es comprensible que el agua que desaparece de una parte del mar tenga que ser sustituida por el agua proveniente de otra parte. Entre tales corrientes compensatorias se cuentan las corrientes profundas así como las corrientes frías de elevación a partir del fondo del mar (por ejemplo en las costas occidentales de América y Africa). Las corrientes marinas (de las que la Corriente de Somalia y la del Golfo -en el momento de su salida del Estrecho de Florida- son, con 9 kilómetros por hora, las más rápidas) dan, en su totalidad, una imagen muy complicada, que incluso cartográficamente sólo se pueden reproducir por aproximación.

    En las corrientes marinas podemos distinguir dos tipos: las generales, ocasionadas por movimientos producidos por el viento y las distintas temperaturas que presentan los mares en sus capas superficiales, y las costeras, que en la mayoría de los casos son debidas a la marea o a los vientos locales de las regiones en donde actúan. Las primeras son de mayor importancia. Las corrientes generales se dividen en cálidas y frías, según sus aguas tengan una temperatura mayor o menor en relación a las próximas. Entre las cálidas podemos citar el Gulf Stream o corriente del Golfo, por originarse en el golfo de México y mar Caribe. También es importante la del Kuro-siwo o Corriente Negra, nombre que, en japonés alude al color oscuro de sus aguas. Las corrientes marinas son verdaderos ríos que avanzan entre orillas constituidas por agua, y su velocidad es suficiente para dejar sentir su influjo en la navegación, siendo semejante a la de un amplio río de escasa pendiente, pues rara vez la velocidad pasa de 1m/s y sólo en estrechos pasos. El desplazamiento de las aguas es sólo superficial, pues a la profundidad de 200 metros, la existencia de la corriente únicamente nos la indica la diferencia de temperatura de las aguas y no su movimiento. Las corrientes cálidas son de forma circular, es decir, que sus aguas recorren los mares y, teóricamente, regresan al punto de partida. Sin embargo, algunas ramas pueden desprenderse de ellas y avanzar en los mares más fríos hasta perderse allí. Las frías, por el contrario, casi nunca son cíclicas, sino lineales, y parece como si fueran atraídas por el remolino producido por las anteriores. Las cálidas se agrupan hacia el norte y sur del ecuador, estando comprendido su ciclo entre dicha línea geográfica y los 40 a los 45 grados de latitud norte y sur, si bien se mezclan entre ellas, formando fajas, ramas frías. Estas, por lo general, se dirigen de norte a sur en el hemisferio boreal, y de sur a norte en el austral, pero sufriendo, como los vientos, el desvío por el movimiento de rotación de la Tierra. Las cálidas giran como las manecillas de un reloj en el hemisferio norte, y, al contrario, en el sur.

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